EL MUNDO EMOCIONAL A LA PERUANA, (PARTE I) LA RESIGNACIÓN

En las conversaciones que sostenemos en el día a día, frente a lo que ocurre en nuestro país; surge una reflexión sobre nosotros los peruanos, tanto como individuos, como sociedad y como nación. Esta reflexión se refiere a cómo tomamos nuestras decisiones; cuando es que actuamos o cuando es que decidimos no hacer nada frente a las situaciones que se nos presentan…y ¿Dónde pueden surgir o por donde comenzamos a tomar estas decisiones? …partamos por nuestras creencias.

Los peruanos creemos muchas cosas como colectivo: creemos que el Perú va a clasificar al mundial de Qatar, creemos que tenemos la comida más rica del mundo, creemos que somos buena gente, creemos que  somos solidarios…etc. etc.

Está bien, la mayoría o un gran grupo de peruanos podemos creer muchas cosas; pero hoy, resulta que en lo que más creemos los peruanos es: que no podemos hacer nada con la corrupción que nos ha invadido a todo nivel….sí pues, en eso creemos, que no podemos hacer nada…no cabe duda que estamos en resignación.

La resignación es una emoción que aparece cuando existe un acontecimiento sobre el que no estoy de acuerdo y sobre el que me gustaría que cambiaran las cosas; sin embargo, juzgo o creo que no puedo cambiar esa situación; y por lo tanto: no haré nada.

Acá surge una pregunta: ¿qué mundo interpretativo tenemos los peruanos en relación a nuestros gobernantes y esto del tema corrupción?…¿Cómo nos vemos a nosotros en este escenario?…¿somos protagonistas? ¿somos espectadores?.

En este punto, veamos un poco de historia universal. En la elección de nuestro poder legislativo, que es el encargado de crear y modificar leyes; conservamos las formas de la democracia de una Atenas del 460 ac, en la que se escoge “al azar”, a “cualquier” ciudadano del universo de todos los ciudadanos elegibles (en esa época no lo eran: las mujeres, los extranjeros, ni los esclavos), para ser parte de la Asamblea Popular (hoy congreso), principal órgano legislativo de la ciudad-Estado. Entonces si “cualquiera” podría ser elegido…¿”cualquiera” no debería estar preparado?

En aquel momento histórico, quienes preparaban a “cualquiera” eran unos maestros llamados: sofistas; y en aquella época, de donde cogemos el modelo, estos sofistas tenían un único interés: ganar la discusión en base a buenos argumentos…¿será eso lo que se necesita para ser un buen gobernante?; obviamente, no…¿serán esas las condiciones que requiere un líder de nuestro tiempo? Claro que no.

¿En  qué creemos los peruanos hoy en día en relación al gobierno y los gobernantes?: …¿acaso creemos que el requisito más importante para ser un buen líder en el ámbito político es saber argumentar?…pareciera que estamos repitiendo este modelo antiquísimo.

Volviendo a lo de la resignación; resulta que lo más interesante de hacer esta revisión ontológica sobre esta emoción que podemos estar viviendo como colectivo, es que ella puede aparecer en otros aspectos de nuestras vidas: de pareja, laboral, etc. etc.…¿acaso los peruanos actuamos resignados en todos estos ámbitos?….¿Acaso podremos salir de este mundo interpretativo de resignación?.

Si queremos hacernos cargo de esta situación y transformarla, así como, si quisiéramos transformar otros aspectos de nuestras vidas, primero tendríamos que salir de una ceguera cognitiva que podríamos estar viviendo, atrevernos a mirarnos a nivel individual y luego a nivel colectivo, verificar cuáles son nuestras creencias; y chequear si estas creencias nos abren o nos cierran posibilidades.

Y ¿qué significa esto de la ceguera colectiva?…  significa que no nos damos cuenta, o no sabemos que nos falta saber muchas cosas. Significa pues, que tendríamos que hacernos cargo de nuevos aprendizajes para abrirnos a nuevas posibilidades… tendríamos que conocer más sobre nuestros derechos, estudiarlos, conocer bien  sobre las competencias de nuestros gobernantes para poder exigir cumplan sus funciones y exigir sanciones si no las cumplen, conocer los mecanismos….nos daremos cuenta que muchos de ellos carecen de las competencias y capacidades que se requieren para transformar esta situación, o que no tienen ninguna intención de transformarla…y nos daremos cuenta también de muchas otras cosas sobre las que tenemos que tomar alguna posición….todo apunta a que necesitamos nuevos aprendizajes.

En el caso de este sentir colectivo, debemos reconocer que no es un hecho intrascendente; todo lo contrario;  las emociones que sentimos frente a cualquier hecho, nos impulsan a actuar o no de determinada manera.

Esta emoción que estamos reconociendo, gatilla en nosotros, como colectivo peruano, quedarnos quietos, mirando, como si fuese algo que pasara a nuestro alrededor…porque de acuerdo a nuestras creencias, existen pocas o nulas posibilidades de que nuestro actuar influya en los resultados que esperamos; así es como, finalmente no hacemos nada….es más, decidimos no hacer nada…colectivamente actuamos en resignación. Esta situación podríamos traducirla en la siguiente frase: “no queda nada por hacer”.

¿Estas creencias nos abren o nos cierran posibilidades? claramente nos cierran toda posibilidad de transformarnos como país, más aún si tenemos esta otra creencia muy grande de que como nación, somos incapaces de darle un giro a este escenario…además aparecen otras creencias o juicios que tenemos sobre nosotros: que somos una sociedad inculta, que la clase política mantiene a las grandes masas ignorantes..¿significará que somos una sociedad que carece de sabiduría? no lo creo.

Un individuo, los grupos y las sociedades construyen y transforman su realidad y su historia, en base a la percepción que tienen sobre si mismos y sobre su entorno; haciéndose cargo de los aprendizajes que necesitan… y tomando decisiones.

Si el peruano promedio, y me incluyo, compartimos la creencia de que no podemos hacer nada frente a nuestros gobernantes y frente a todo el aparato estatal invadido por la corrupción, ¿qué realidad estamos construyendo?; al actuar en resignación, que es precisamente el estado emocional que estamos experimentando de manera colectiva en el Perú, no nos estamos haciendo cargo de la situación, ni estamos actuando de manera responsable frente a nosotros, a la sociedad a la que pertenecemos, ni frente a nuestros hijos…pareciera que somos una sociedad adolescente, inmadura, que necesita aprendizajes que no tiene disponibles en este momento.

Frente a este status quo ¿qué se puede hacer?; mas bien, cabría preguntarnos: ¿Qué puedo yo hacer?…pues podemos hacer mucho, porque el aprendizaje parte por cada uno de nosotros, desde nuestro lugar: como madre de tres niños que más adelante elegirán gobernantes; como funcionario público, que con mis competencias y experiencias puedo elegir darle una vuelta al status quo; desde mi puesto de ventas a la puerta de un colegio; desde cualquier lugar….acá es donde podría aparecer una emoción tan poderosa como la audacia, y el atreverse, atreverse a no quedarse callado frente al corrupto y al corruptible que te dirá: “..Así es el sistema”…y serás uno, frente a un sistema…pero serás uno que estaría dando el primer paso a recuperar esa capacidad que necesitamos tanto los peruanos: la capacidad de poner límites y de actuar…desde tu lugar, te estarías atreviendo a moverte frente a una situación que te molesta; y esto sí que es un gran aprendizaje que necesitamos todos los peruanos: los peruanos necesitamos aprender a poner límites.

Así es pues, que, como sociedad e históricamente, no hemos tenido capacidad de reacción o de poner límites frente a muchas situaciones injustas de nuestra historia…esto que nos pasa a nivel de autoridades, de jueces, de fiscales, es injusto…no lo merecemos, ni tú, ni yo, ni nuestros hijos….pero ¿porqué ocurre esto?….¿cuáles serán estos aprendizajes que necesitamos?.

Para construir la realidad que nos merecemos, cada uno de nosotros, como individuos, sin distinción; tenemos que hacernos cargo, y para hacernos cargo, tenemos que aprender a mirarnos, a ver nuestra realidad, tal y cuál como está; sin pintarla, sin recrearla…si algo nos incomoda; si pues, aceptar que nos incomoda, y no decir que no se puede hacer nada.

Un individuo que cree con todas sus fuerzas que puede construir la realidad que merece. Buscará dentro de sus posibilidades, ver la forma de pararse y desde ese lugar plantearse la forma de cambiar o de transformar lo que le pasa y le incomoda…si se niega a esa posibilidad, se estaría quitando la posibilidad de decidir y elegir…y elegir sí que podemos, somos un país democrático, legalmente elegimos a nuestros gobernantes.

No seamos ingratos con lo que tenemos, miremos a nuestro alrededor, miremos acá cerca, lo que pasa con nuestros hermanos venezolanos; la realidad de su país, los ha puesto en un lugar en el que se les ha cerrado posibilidades, o no pueden elegir, o sólo les queda más que emigrar a otro país, con todos los costos que trae.

Nosotros aún podemos elegir, podemos hacernos cargo de nuestra realidad… ¿en qué creemos los peruanos? ¿creemos acaso que no podemos hacernos cargo de nuestra realidad?…no lo creo; ¿podemos elegir? Claro que sí…empieza por elegir lo que es mejor para ti.

En Mujer autentica, confiamos en que el empoderamiento de nuestros clientes es esencial para su crecimiento en cuanto a sus decisiones y relaciones interpersonales. En mujer autentica, estamos dispuestos a escucharte, y en caso desees compartir tus interrogantes, te invito a solicitar una cita aquí: https://mujerautentica.com.pe/inicio/#Contacto , y nos comunicaremos contigo.

Fuente: Mujer auténtica.

Autor: Coach Ontológica. Susy Olaechea, directora y fundadora de Mujer Auténtica.

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