¡Hay que ser atrevidos!

En los últimos días me he escuchado hablar del “atreverse” y de “ser atrevido” en casi todos los espacios de mi vida: “yo me atrevo”, “tú te atreves”…”¿Porqué no nos atrevemos a…?.

Resulta que el atreverse es un espacio que me intriga, pues no es fácil llegar a él…suele pasar que antes de tomarlo, viene una profunda incomodidad, que se presenta como la energía de lo seguro, cual resistencia que te agarra para no moverte ….el atreverse, aparece en aquellas situaciones en las que queremos darle la vuelta a algo, transformar o transformarnos…muchas veces no escuchamos ese llamado y nos lo perdemos… porque no hemos aprendido a escuchar, a identificar esa otra energía, la energía incómoda de que algo nuevo puede ocurrir, y que ese algo nuevo nos puede abrir nuevas posibilidades.

La energía de que algo nuevo puede ocurrir resulta incómoda porque nuestra coherencia: cuerpo, emoción y lenguaje está acostumbrada a una forma de ser, y ante lo nuevo, la primera reacción es este sentir incómodo…esta energía nueva, puede aparecer en forma de pensamiento, puede ser un juicio, una emoción o una movida corporal que de pronto se planta frente a nosotros. Sin embargo, ocurre que luego surge esta otra energía: la de lo seguro, pero con una declaración: “quédate conmigo, con lo seguro”; y es en este momento en el que muchas veces aceptamos esta última invitación, y nos quedamos en el camino.

¿Cómo identificar ese momento, esa energía que acompaña al atreverse?, muchas veces nos sentimos con ganas de hacer cambios, o con un impulso que aparece de pronto y que te provoca sujetarlo muy fuerte y no dejarlo ir, porque representa nuevas posibilidades y mundos nuevos…porque representa vivir y sentir…e indiscutiblemente ante esta promesa, nuestro cuerpo vibrará y sentiremos asombro y curiosidad.

La realidad es que esta coherencia, nuestra coherencia, nuestro “yo” que ha vivido por 30, 40, 50 años; nos recuerda que muchas veces nos hemos quedado en el camino…hemos dejado pasar personas, situaciones, no hemos cerrado conversaciones, y nos hemos quedado en momentos a los que hemos acostumbrado nuestro pensamiento, emociones y nuestro cuerpo; viviendo una deriva similar, por muchos años… un mismo camino…mismas costumbres.

Una de las cosas que me motiva y me impulsa a hacer lo que estoy haciendo, a vivir mi ser coach, es que me brinda la posibilidad de vivir en mí y en otros “el atreverse”, reconociendo que a veces no es el momento de hacerlo, e identificando sus diferentes matices. Aquí, la invitación es a identificar un poquito estas energías, quizás no lo entendemos al inicio, pero todo camino comienza desde la ignorancia…¿será que reconocer la existencia de este espacio puede ser un primer gran paso?.

Susy Olaechea

 

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