Los momentos que nos complican

Los momentos más complicados para mí, son sin lugar a dudas, aquellos en los que no me siento inspirada, ni conectada, que ando como en automático y casi
exclusivamente en el hacer…ciertamente, es muy fácil caer en el hacer, el ritmo de
estos tiempos pareciera que nos llevara a esta deriva, a esta forma de vivir….y es
realmente terrible!!, nos perdemos tanto!!, nos perdemos la vida… Lo contrario, vivir conectados, presentes, sintiendo y emocionando lo que se tenga que emocionar es la plenitud sin lugar a dudas; es una opinión personal, pero me gustaría compartir esta mirada. Parto en este punto, de una consideración central: que no nos han enseñado a vivir de esa manera, sino, todo lo contrario; y es a partir de esta consideración que surgen muchas de las complicaciones en el vivir.

Acá es donde aparecen todos esos enemigos del aprendizaje que cargamos en la
mochila y que no nos permiten encontrar esta coherencia, entre lo que hacemos en la vida real y lo que realmente queremos hacer con nuestras vidas; y ahora que
hablamos de estos grandes enemigos del aprendizaje, no hay duda que encabezando la lista nos encontramos con estos dos grandes enemigos del aprender y que no nos dejan vivir en el presente: el querer tenerlo todo claro y no tolerar la incertidumbre.

Es asombroso como nos han enseñado a que debemos tener todas las respuestas,
que mientras más respuestas tengamos es mejor; y mejor aún es no tener ninguna pregunta pendiente que resolver. Aquí pues, resulta sumamente incómodo descubrir que aquello que nos han machacado desde la escuela, no nos sirve para vivir en plenitud. ¿Qué ganamos teniendo todas las respuestas?, es como limitarnos a entrar en un loop en el que viviremos únicamente con algunos aprendizajes, cerrándonos la oportunidad de adquirir nuevos descubrimientos cerrándonos la oportunidad de tener nuevas experiencias.
Esta forma de ver las cosas, tan absoluta; nos complica muchísimo nuestra vida, no
nos permite el crecimiento, el desarrollo personal; el ir en búsqueda de nuestra
grandeza…entendiendo por grandeza, al atrevernos, a aprender, a vivir….
Es acá donde además surgen nuevas preguntas: ¿Qué necesito aprender para vivir
presente? ¿Qué necesito aprender para dejar de querer saber todas las respuestas? ¿Qué necesito aprender para no querer saber lo que me depara el futuro?…quizás sólo el hecho de hacernos esas preguntas, nos brindará la posibilidad de ampliar esa mirada…de exponernos a nuevas aventuras, a lo desconocido…quizás sea mejor no tener ninguna respuesta, quizás sea suficiente lanzar las preguntas.

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