Relaciones saludables y Auténticas

Hoy me encontraba trabajando en el Starbucks del centro comercial que está a dos cuadras de nuestra oficina, cuando de repente se aproximan 2 adolescentes como de la edad de mi hija, de unos 13 años aproximadamente, para pedirme un minuto, con el objeto de hacerme una pregunta sobre: “lo que considero yo una relación saludable”. Realmente me encontraba un poco estresada con un informe que tenía que presentar en el trabajo, pero dada la temática, acepté de inmediato.

Yo les pregunté: chicas, díganme en qué dominio: familiar, laboral, de pareja etc. Las chicas me respondieron que no importaba, la pregunta era sobre cualquier tipo de relación.

En ese momento, lo primero que se me vino a la mente fue: “una relación saludable debe tener ciertas conversaciones”, lo curioso es que no me refería a esas conversaciones con mi esposo, con mi hija o con mi jefe; sino, a esas conversaciones privadas, a aquellas conversaciones en las que me cuento historias, sobre mí, sobre los demás, sobre mi entorno….claramente estoy refiriéndome a mis percepciones, a mis juicios. Considero pues, que esta primera relación, conmigo y la forma como me percibo y percibo lo demás, es la primera relación saludable que debo construir, pues determina mi calidad de vida, es decir, determina el mundo que tengo, el estilo de vida que llevo; también, cómo me relaciono con los demás.

¿Cuidamos esta primera relación?

“Cada uno de nosotros interpreta lo que sucede de una forma única”, ya que no todos tenemos las mismas experiencias, ni herramientas para interpretar lo que nos pasa.

Así pues, si estamos dispuestos a ponerle atención a esos pensamientos, descubriremos muchas posibilidades para generar la vida que queremos y también cómo es que nos limitamos muchas, muchísimas veces.

Por el contrario, si no cuidamos estas conversaciones privadas, por ejemplo: si no prestamos atención a las historias que nos contamos, sobre todo a aquellas conversaciones que nos limitan, podríamos estar viviendo en resignación, pensando que no hay otras alternativas para salir de los bloqueos que podemos tener y lograr los resultados que queremos en nuestra vida.

“¿Acaso hacemos el ejercicio de preguntarnos o de reflexionar si lo que pensamos sobre nosotros, o esos defectos o etiquetas que nos hemos puesto a lo largo de nuestra vida son ciertos?”, quizás, si me veo como una persona temerosa, sólo por un acontecimiento que ocurrió en el pasado y que me bloqueó por completo,….¿tendré que verme así toda la vida?,….¿nos detenemos a pensar cómo es que surgieron esas formas de ser que nos limitan?.

Pongamos un ejemplo, estamos frente a un desafío importante en nuestras vidas, un momento crucial de crecimiento, pero toda una vida nos hemos contado una historia en la que no nos vemos decididos, acá será poco probable que aparezca el coraje, o la audacia. En este caso, claramente, no nos detuvimos a cuidar lo que pensamos de nosotros.

Resulta pues, que cuidar estos pensamientos o juicios que traemos sobre nosotros mismos, es vital para la calidad del mundo que generamos. “La forma cómo nos relacionamos con nosotros, la forma cómo nos percibimos, es la primera relación saludable que habría que construir”.

Imagínense cuando se presenta una situación incómoda en nuestras vidas, en la que tenemos que mirarnos con valentía y aceptar, por ejemplo, que no estamos haciendo bien las cosas en el ámbito profesional; digamos: estoy en un trabajo el cual pienso dejar desde hace cómo 3 años porque considero que no es coherente con la línea de carrera que me he planteado. En este caso, si es que no me detengo y reflexiono de manera super incómoda sobre esta situación insostenible, entonces: ¿cómo pienso generarme posibilidades para cambiar esta situación que resulta intolerable ya por tres años?.

Por ello, es muy importante tener una mirada auténtica de nuestra realidad, de lo contrario, no podremos dar ese primer paso para darle vuelta de tuerca a muchas cosas que ya no queremos.

Si vivimos en automático, sin detenernos a mirar que historias nos contamos sobre nosotros mismos (cómo nos percibimos, qué posibilidades vemos o no vemos en nosotros), o qué historias nos contamos sobre nuestro entorno; probablemente, no seremos capaces de darnos cuenta  sobre qué es lo que más nos importa, qué es lo que ya no queremos en nuestras vidas, y sobretodo qué aprendizajes necesitamos, que nos abran posibilidades frente a los retos y desafíos que nos planteamos, para lograr esa vida que queremos.

Entonces, ¿Cómo podremos construir esta primera relación saludable?:

Podríamos empezar con lo siguiente:

1.- Detenernos y mirarnos  Con aceptación y respeto, sin juzgarnos, sin castigarnos; detenernos para hacernos las preguntas que necesitamos y que nos lleven a nuevas posibilidades, a la generación de cambios, de transformaciones en nuestras vidas.

2.- Revisar las historias que nos contamos, sobre nosotros y sobre nuestro mundo.   Revisar nuestras creencias, reconocer cuáles de ellas nos abren posibilidades, qué historias que hemos creado sobre nosotros mismos nos empoderan; qué manera de ser nuestra queremos conservar: si somos extrovertidos, empáticos, agradecidos; en fin, formas de ser que nos abren posibilidades; y por otro lado chequear cuáles son esas formas de ser o quizás historias que nos contamos sobre nosotros mismos, que más bien nos cierran posibilidades: “que si nací con mala suerte”, “no tengo suerte en el amor”, “que soy muy malo con lograr mis metas”…en fin; revisar cómo es que surgieron esas historias, y si realmente tienen fundamento.

3.- Abrirnos la posibilidad de tener nuevos aprendizajes

Una vez que determinamos cuáles historias que tenemos sobre nosotros mismos, sobre nuestro entorno, y sobre nuestras relaciones nos limitan, chequear cuáles son esos aprendizajes que nos hacen falta para poder hacernos cargo de nuestras vidas, del mundo que estamos construyendo  y que sea coherente a nuestras expectativas y a nuestro propósito, a lo que nos hace sentido.

Como pueden ver, estas son sólo algunas pautas para comenzar a cuidar esta primera relación de manera saludable y auténtica. Detenernos y respirar un poco nos daría un mayor regalo que correr sin sentido. Nos daría el regalo de ser auténticos.

Para concluir, en Mujer autentica te invitamos a comenzar a cuidar aquellas relaciones que tenemos con nosotros mismos haciendo click aquí: https://mujerautentica.com.pe/inicio/#Contacto

FUENTE: MUJER AUTENTICA

Autora: COACH ONTOLÓGICO SUSY OLAECHEA, DIRECTORA Y FUNDADORA DE MUJER AUTÉNTICA.

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